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los predicadores nos encanta predicar sobre la barca sacudida por las olas y la
tormenta pero que nuca se rompe ni se hunde.
Usamos los ejemplos de cuando los discípulos van en el barco y en medio del mar
de Galilea los sorprende una feroz tormenta, pero en ambos casos Jesús o está
en la barca durmiendo y lo despiertan, o viene caminado sobre las olas y aún lo
hace caminar a Pedro.
En las dos historias mencionadas los vientos se calman y la barca llega intacta
a la otra orilla. Por eso hacemos énfasis en estos mensajes y le decimos a la
gente ¡No te preocupes tu barco nunca se hundirá!
Pero en Hechos 27: 13-44 encontramos una historia diferente: Jesús no está en
el barco, Pablo y su equipo apostólico están navegando hacia Roma se desata un
viento huracanado, durante 14 días no ven el sol , pierden el control de la
nave, pierden la carga hasta que al final el barco encalla y se destroza por
completo.
¿Cómo es esto? ¿Entonces a veces nuestro barco se hunde? La respuesta es SI;
pero todo tiene un propósito.
En la vida muchas veces hay grandes pérdidas, pero algunas de ellas son
necesarias.
“…Despojémonos de todo peso y del pecado que nos asedia, y corramos con
paciencia la carrera que tenemos por delante, puestos los ojos en Jesús, el
autor y consumador de la fe…” He 12:1-2
Cosas que suceden cuando el barco se hunde
1- La carga se pierde: para aligerar la nave los marineros tiraron todo al mar
– hay cargas en nuestra vida que nos impide cumplir el propósito de Dios para
nosotros, nos estorban y frenan nuestro llamado o ministerio, la tormenta se
las lleva y que damos libres.
2- Las cadenas se rompen: Pablo y los suyos fueron puestos en libertad para que
se salvaran – las tormentas de la vida nos liberan de pecados ocultos, vicios y
toda esclavitud.
3- El favor de Dios se activa en nosotros: El oficial romano quería salvar la
vida de Pablo – así es como el favor de Dios se activa abriendo puertas que
estaban cerradas, dando gracia delante de las personas (jefes en trabajo,
personas en autoridad), haciendo que lo imposible se haga posible.
4- Se perdió el bote salvavidas: nadie podía escapar, eso nos lleva a depender
absolutamente de Dios.
5- Las anclas del barco se cortaron: para que el viento manejara el barco
cortaron las anclas – todo lo que te ate al pasado (fracasos, maldiciones,
frustraciones y heridas) se pierde para que puedas llegar a ser lo que Dios ha
dicho que serás.
6- La muerte se retira vencida: Pablo recibió una palabra de que nadie moriría
y así fue, 276 personas se salvaron – cuando Dios permite que el barco se
hunda, no es para muerte sino para vida, él sacará lo mejor de nosotros en el
proceso, para llevarnos a un mayor nivel en nuestro desarrollo como hijos
maduros en Cristo.
¿Cuál fue el secreto de Pablo? Su fe en una Palabra
“Así que, aunque el barco se quedará atascado en una isla, alégrense, pues yo
confío en Dios y estoy seguro de que todo pasará como el ángel me dijo.” Hch
27:25
Pablo estaba seguro de la Palabra que había recibido, por eso aunque el barco
se hunda no te preocupes, confía en la Palabra que has recibido, porque
llegarás a tu destino profético y no habrá viento ni marea que te detenga.
Por último unos meses más tarde Pablo llegó a Roma, ¿En qué pensáis
que lo hizo? Pues en otro barco!! Así que si este se te hunde, Dios tiene uno
nuevo preparado para
vos.

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